El Sol y La Tierra
02-05-2005 01:40:19
La puerta del viaje a Andrómeda siempre ha estado abierta. No se como encontrarla. Creo que está en todas partes, pero no logro localizar el camino.
Veo en el telefono movil un mensaje. Que llame a la hija de la Sra. Elena.
Por trabajo, no la llamo hasta dos dias despues. Que tal?, Como está su madre?. Hoy ha fallecido, me dice la señora. Lo siento mucho, yo quería mucho a su madre, como paciente y como mujer. Con mucho caracter y a pesar de muy mayor, con una mente prodigiosa. Me despido de ella, para saludarla pronto y darle el pésame personalmente.
Como estoy solo, dedico unos segundos al recuerdo de Elena. A saludarla alli donde esté y pedirle ayuda, ahora que ha cruzado la puerta de su viaje a Andrómeda. Espero su ayuda. Ella encontrará la forma de decirme que debo hacer.
Unos dias despues, caminando cerca del mar, hace casi 2 meses, justo en un desnivel, note como una sensación de perdida del equilibrio, o como si la tierra faltara a mis pies, nunca habia notado tal sensación. Como si las piernas no siguieran mis ordenes. Iba con un amigo y creo que él me notó con paso inseguro. Como solamente duró unos segundos, me olvide del problema. Al cabo de pocos dias, al caminar por una calle, de nuevo la misma sensación y ahora dura mas tiempo, unos segundos que se hacen eternos. Total, el problema de la sensación vertiginosa se convierte en un serio inconveniente para la vida diaria. A cada cambio de posición de la cabeza, noto la perdida de seguridad. Será el oido, será la cabeza, será vèrtigo. Tendré elevado el colesterol?. Tendré un tumor en la cabeza?.
No bebo alcohol por si acaso. Como sano, etc. Pero que va, cada dia peor. Me levanto normal, duermo, creo que bien; pero al empezar a caminar, de nuevo la sensación de ir en barca. No llego a vomitar pero casi. Creo que los demas, en el trabajo me notan que me aguanto por las paredes.
Por si acaso, me tomo alguna aspirina. Todo fatal. Creo que debe ser la vista. Voy al oftalmologo y dice que debo de cambiarme las gafas, yá. Tengo ademas de la miopia de siempre, presbicia. Voy directamente a la óptica. Me hacen unas gafas nuevas, para lejos y para cerca. Que va, todo sigue igual. Mareo y mas mareo. Tomo de todo y no funciona.
Espero al fin de semana, me lo paso en la cama, pero no sirve de nada. Estoy todo el dia cansado.
De repente, en el trabajo, me siento desfallecer, casi me caigo. Me aguanto y desaparezco hacia mi despacho como puedo.
A ver si me pasa. Nada de nada, todo igual. Salgo, busco a un médico. Veo a una cardióloga que me atiende de maravilla. Estírate, levanta las piernas, me dice. Esto en un "Síndrome vagal". No ves que es primavera. A mi, me pasa a menudo. Ves estas gafas, pues las he roto varias veces con mis caidas. Me pasa lo mismo. Uf. Menos mal, será poca cosa, pienso yo.
Me hace un electrocardiograma y totalmente correcto. Me mira el pulso OK. Me envia a desayunar. Voy otra vez como borracho. No se que me pasa. Analizo el problema y no se lo que tengo.
Me voy a casa como puedo. Con el coche!. Soy temerario, pero llego a casa. Me meto en la cama. Todo igual. No como, espero a mi mujer.
Se lo explico y le pido que me lleve a Urgencias.
Voy con ella. Me estiro en una camilla desnudo, solo con calcetines y calzoncillos. Llega un medico joven.
Me mira por todas partes y dice que tengo un problema en el laverinto.
Que me tome esto y aquello y que lo haga correctamente. Me tomo las pócimas al pie de la letra y por orden médica y de enfermería-mi mujer.
Creo que mejoro algo, pero no del todo.
Voy a trabajar y se retrasa mi quirófano. Tengo que comer solo y pido un bocata de queso. Le compro un libro a Rosa mi esposa y una revista de barcos-por el vértigo-para mi.
Por la ventana del comedor se ve un jardin precioso-es primavera.
En una mesa vecina, dos mujeres se van. Se acerca rapidamente un gorrion a comerse las migas que quedan en el suelo. En la silla una paloma se acerca y hace lo mismo. No se inmutan, ni el pajarillo ni la paloma se molestan el uno al otro y van comiendo lo que las humanas han dejado.
Leo en La Vanguardia lo que piensa Margarita , guardiana de la sabiduria maya.
Me siento raro, desamparado, con el mareo. Creo que tengo que hacer algo, pero no se que. No se lo que busco. Tengo ganas de llorar. Entro en el coche y lloro y lloro. Por favor, vosotros ayudadme. Se que estais cerca de mi. Que quereis ayudarme pero no encuentro la PUERTA para pedir ayuda. En algun momento creo que se lo que tengo que hacer pero mi mente o mi alma o yo que se, está muy espesa y no se , al final que es lo que hago.
La vida diaria me sobrecarga y no deja que piense en lo que mas quiero.
Me obligo a escribir cada dia un poco y a ver si de esta forma consigo ir acercandome a la PUERTA. Se que dentro de mi está la dirección al camino.
El laberinto es esta vida y tengo que encontrar el camino de salida. Se que tengo la energia del Sol, que la Tierra es mi madre. Que mi energia es Eterna, pero no se como unirlo todo.
Margarita me habla de la madre Tierra y de mi padre Sol. Que sabia es Margarita. Tiene la sabiduria de nuestros antepasados. Ojala la conociera bien. Es la forma de aprender de los demas. De los sabios sencillos se aprende todo, de sus palabras. La verdad está en la mirada y en las palabras, por desgracia no la he encontrado en los libros, todavía. Margarita igual que Elena, una aquí y otra alli, saben el camino que lleva a Andrómeda.
Creo que me encuentro mal por todo lo que debo hacer y no hago. Debo de buscar y buscar. Solo hay el Sol, la Tierra, la Energia, nuestro cuerpo,y la Puerta.
Seguiré mi camino buscando. De momento con mareo.
Veo en el telefono movil un mensaje. Que llame a la hija de la Sra. Elena.
Por trabajo, no la llamo hasta dos dias despues. Que tal?, Como está su madre?. Hoy ha fallecido, me dice la señora. Lo siento mucho, yo quería mucho a su madre, como paciente y como mujer. Con mucho caracter y a pesar de muy mayor, con una mente prodigiosa. Me despido de ella, para saludarla pronto y darle el pésame personalmente.
Como estoy solo, dedico unos segundos al recuerdo de Elena. A saludarla alli donde esté y pedirle ayuda, ahora que ha cruzado la puerta de su viaje a Andrómeda. Espero su ayuda. Ella encontrará la forma de decirme que debo hacer.
Unos dias despues, caminando cerca del mar, hace casi 2 meses, justo en un desnivel, note como una sensación de perdida del equilibrio, o como si la tierra faltara a mis pies, nunca habia notado tal sensación. Como si las piernas no siguieran mis ordenes. Iba con un amigo y creo que él me notó con paso inseguro. Como solamente duró unos segundos, me olvide del problema. Al cabo de pocos dias, al caminar por una calle, de nuevo la misma sensación y ahora dura mas tiempo, unos segundos que se hacen eternos. Total, el problema de la sensación vertiginosa se convierte en un serio inconveniente para la vida diaria. A cada cambio de posición de la cabeza, noto la perdida de seguridad. Será el oido, será la cabeza, será vèrtigo. Tendré elevado el colesterol?. Tendré un tumor en la cabeza?.
No bebo alcohol por si acaso. Como sano, etc. Pero que va, cada dia peor. Me levanto normal, duermo, creo que bien; pero al empezar a caminar, de nuevo la sensación de ir en barca. No llego a vomitar pero casi. Creo que los demas, en el trabajo me notan que me aguanto por las paredes.
Por si acaso, me tomo alguna aspirina. Todo fatal. Creo que debe ser la vista. Voy al oftalmologo y dice que debo de cambiarme las gafas, yá. Tengo ademas de la miopia de siempre, presbicia. Voy directamente a la óptica. Me hacen unas gafas nuevas, para lejos y para cerca. Que va, todo sigue igual. Mareo y mas mareo. Tomo de todo y no funciona.
Espero al fin de semana, me lo paso en la cama, pero no sirve de nada. Estoy todo el dia cansado.
De repente, en el trabajo, me siento desfallecer, casi me caigo. Me aguanto y desaparezco hacia mi despacho como puedo.
A ver si me pasa. Nada de nada, todo igual. Salgo, busco a un médico. Veo a una cardióloga que me atiende de maravilla. Estírate, levanta las piernas, me dice. Esto en un "Síndrome vagal". No ves que es primavera. A mi, me pasa a menudo. Ves estas gafas, pues las he roto varias veces con mis caidas. Me pasa lo mismo. Uf. Menos mal, será poca cosa, pienso yo.
Me hace un electrocardiograma y totalmente correcto. Me mira el pulso OK. Me envia a desayunar. Voy otra vez como borracho. No se que me pasa. Analizo el problema y no se lo que tengo.
Me voy a casa como puedo. Con el coche!. Soy temerario, pero llego a casa. Me meto en la cama. Todo igual. No como, espero a mi mujer.
Se lo explico y le pido que me lleve a Urgencias.
Voy con ella. Me estiro en una camilla desnudo, solo con calcetines y calzoncillos. Llega un medico joven.
Me mira por todas partes y dice que tengo un problema en el laverinto.
Que me tome esto y aquello y que lo haga correctamente. Me tomo las pócimas al pie de la letra y por orden médica y de enfermería-mi mujer.
Creo que mejoro algo, pero no del todo.
Voy a trabajar y se retrasa mi quirófano. Tengo que comer solo y pido un bocata de queso. Le compro un libro a Rosa mi esposa y una revista de barcos-por el vértigo-para mi.
Por la ventana del comedor se ve un jardin precioso-es primavera.
En una mesa vecina, dos mujeres se van. Se acerca rapidamente un gorrion a comerse las migas que quedan en el suelo. En la silla una paloma se acerca y hace lo mismo. No se inmutan, ni el pajarillo ni la paloma se molestan el uno al otro y van comiendo lo que las humanas han dejado.
Leo en La Vanguardia lo que piensa Margarita , guardiana de la sabiduria maya.
Me siento raro, desamparado, con el mareo. Creo que tengo que hacer algo, pero no se que. No se lo que busco. Tengo ganas de llorar. Entro en el coche y lloro y lloro. Por favor, vosotros ayudadme. Se que estais cerca de mi. Que quereis ayudarme pero no encuentro la PUERTA para pedir ayuda. En algun momento creo que se lo que tengo que hacer pero mi mente o mi alma o yo que se, está muy espesa y no se , al final que es lo que hago.
La vida diaria me sobrecarga y no deja que piense en lo que mas quiero.
Me obligo a escribir cada dia un poco y a ver si de esta forma consigo ir acercandome a la PUERTA. Se que dentro de mi está la dirección al camino.
El laberinto es esta vida y tengo que encontrar el camino de salida. Se que tengo la energia del Sol, que la Tierra es mi madre. Que mi energia es Eterna, pero no se como unirlo todo.
Margarita me habla de la madre Tierra y de mi padre Sol. Que sabia es Margarita. Tiene la sabiduria de nuestros antepasados. Ojala la conociera bien. Es la forma de aprender de los demas. De los sabios sencillos se aprende todo, de sus palabras. La verdad está en la mirada y en las palabras, por desgracia no la he encontrado en los libros, todavía. Margarita igual que Elena, una aquí y otra alli, saben el camino que lleva a Andrómeda.
Creo que me encuentro mal por todo lo que debo hacer y no hago. Debo de buscar y buscar. Solo hay el Sol, la Tierra, la Energia, nuestro cuerpo,y la Puerta.
Seguiré mi camino buscando. De momento con mareo.
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Comentario hecho por Omar Lara, el día 13-10-2005 18:05:51h.
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